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domingo, 17 de junio de 2012

Dos...

Dos tangentes se hacen constante
En una cama de dos cuerpos amantes
Una variable a este insinuado placer
Que deja asomar despacito la piel.
Y hay silencios mutilados por suspiros
Que hacen fiesta de posibles gemidos
Tienen vergüenza estas cuatro paredes
Por ser testigos de un amor de dos mujeres.
Dos placeres en constante movimiento
Una lujuria ansiosa por aquel momento
Cuatro manos que caminan el sendero
Del sexo, la locura, y falsos miedos.
Un juego que cambia, ya las manos descansan
Una boca calla por una aventura bajo las sabanas.
Nace el placer infinito lejos de la cordura
Nace el deseo constante de hacerla enteramente suya
La habitación se hace pequeña
Ante el temblor de aquellas piernas
La ilusión de una inocente amante
De que ella sienta lo mismo al mirarle.

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