El conflicto…
interno… mío.
El conflicto
de mis venas dulces,
Dulces de
herencia, dulces de inconciencia.
Dulces de
asco, de pena o de complacencia.
Dulces al
fin y quisiera que “en fin”.
Al
conflicto, no consecuente, de golpearme
De golpearme
de frente, de pensar como engañar la mente.
Conflicto de
lo saludable tan enfermo como consiente.
Conflicto
que fue causa y causante, de verte los ojos perdidos.
Perdidos por
no querer encontrar los mios
Por miedo
de encontrarme, por miedo de verme.
Por impotencia
de que mis miedos no sean firmes,
Que mi
conciencia no sea fuerte.
Que mis venas no sean venas y sean cables a mi
mente…
Tus ojos
fueron el cachetazo de verdad, que abrió mis ojos y vi mi maldad.
Maldad a
mi, maldad a todo de mi, maldad sin mi…
Sin mi,
este conflicto eso desea: un “sin mi”…
Y sin mi vi
esos ojos, sin mirarme te vi perdiéndome y mori
Mori, ahí me
vi morir… y no es lo que quiero para vivir…
No hay comentarios:
Publicar un comentario